Justificando gobiernos corporativos, antidemocráticas imposiciones globales, y violaciones de derechos básicos.

Sobre el artículo:

Salud global y soberanía nacional: ¿conflicto inevitable?

https://elpais.com/planeta-futuro/2025-08-20/salud-global-y-soberania-nacional-conflicto-inevitable.html

Una imposición global hace imposible el ejercicio de la soberanía ni nacional ni individual aunque se haga con argumentos “científicos” o técnicos. Una tecnodictadura es dictadura al fin y al cabo.

La salud global (o lo que sea) es lógicamente incompatible con las individualidades, estas son irrenunciables y deseables, no hay una sola salud ni un único abordaje. En contra de lo que se afirma en el artículo la pandemia lo dejó claro, por ejemplo quien siguió sin cuestionamiento las directrices globales causó mucho más daño que quien optó por otras más razonables y científicas como hoy se sigue demostrando.

Si una organización dicta las medidas en una pandemia, esa organización no puede estar (ni de facto) privatizada, ni depender de los intereses económicos de empresas privadas que la mantienen como ocurre en la actualidad con la OMS.

El problema no es la coordinación entre países sino cómo se realiza. Tampoco el acceso a tratamientos o recursos para hacer frente a una crisis sanitaria sino quién y cómo se hace. Posibles tratamientos eficaces desautorizados, ocultación de daños en los impuestos, violación en el derecho a decidir en tu salud personal, en la de las personas que de ti dependen, etc, como ha sucedido desgraciadamente en esta pandemia. Estos daños se dispararían exponencialmente si existe un entramado oficial capaz de forzar que todo el mundo acate las mismas medidas tanto en daños sanitarios como en derechos fundamentales.

El articulista se pregunta: ¿puede un país enfrentar solo una amenaza sanitaria que no reconoce fronteras?. Es una pregunta demagógica. Una amenaza sanitaria también es una catástrofe nuclear, por cierto Fukushima sigue vertiendo al mar toneladas de agua radioactiva, la radioactividad no se detiene en las fronteras causando gravísimos efectos sanitarios a nivel global. Innumerables contaminantes como por ejemplo los llamados “eternos” porque no desaparecen, causando enfermedad y muerte indefinidamente a lo largo del tiempo. También los contaminantes en el aire que tampoco reconocen fronteras y enferman a todo el planeta. Un largo etcétera que no preocupa a estos afanados globalistas, como nuestra ministra de Sanidad, que intentan imponer medidas siempre que no afecten demasiado al mercado, para estas cosas pocas o ninguna medida ni impuesta ni sugerida. La salud ni es una como intentan hacernos creer ni es global porque habría que incluir lo mental y psicológico, lo emocional y lo espiritual. Por eso necesitan instrumentos globales de imposición en lugar de colaboración para forzar su acatamiento generalizado.

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