El reduccionismo en el diagnóstico y tratamiento la medicina oficial, al disponer de autoridad para poder ser impuesto, reduce derechos fundamentales y la posibilidad de recuperación o mejora del paciente.
El recurso de la “salud mental” es frecuentemente utilizado por el poder para esconder a quienes pueden ir en contra de la imposición de su interpretación de la corrección cuando han fallado otras medidas más habituales.
Otro recurso es mezclar en las normativas casos con problemas muy diferentes, que nada tienen que ver entre ellos, con otros que no tienen ningún problema salvo el de su represión. Este revuelto facilita la incorporación si se necesita de otros nuevos no normativos.
El paternalismo y la tutela omnipresentes en nuestra sociedad se traducen en anulación del tutelado, eso sí como siempre por su bien, para que no se dañe. El daño lo interpreta quien impone las medidas, la persona dañada no cuenta.
Isabel G. Gamero: “Las personas psiquiatrizadas dejan de ser dueñas de sus propias decisiones”

